El valor de las cosas, Santino.
- La llegada a casa fue una tragicomedia, tus abuelos maternos me esperaban en la habitación, yo iba con mis padres rumbo a tu recojo, apresurado y entusiasta por verte de nuevo. Nos topamos en las instalaciones, recuerdo haber recogido hasta las flores que la madrina te trajo, y nos devolvimos por los pasillos de la clínica como quien se despide del sitio entre sonrisas y gestos ante las enfermeras hasta ubicarnos todos dentro de un mismo ascensor planeando el hecho de cómo regresar. Fácilmente nos dividimos, tu abuelo, quien es gordito se fue junto a mi vieja mientras que tu mami y la suya se vino conmigo en el auto que conducía mi viejo. En el camino hablamos bastante de ti hasta que tu mami, cansada y adolorida, se quedó dormida en el camino. Al llegar a casa, la que sería tu nuevo hogar hasta que consigamos uno independiente, sentí necesario el hecho de guardar un espacio para que tu madre y tú pudieran descansar. Sin embargo, al día siguiente vine a visitarte, y es lo que en...