Un día de nacido.

Hola Santino, ayer ha sido un día largo del cual tendremos que acostumbrarnos desafiando al tiempo con el mayor de los positivismos debido a que nuestro amor alcanza y abarca para todo lo que contenga tu presencia. He conocido tus primerizos cabellos que pronto se irán cayendo, llevas contigo pelitos blancos en las mejillas que es posible irán mutando y tienes unos ojos misteriosos que todavía no se definen en iris; pero desde el inicio sabemos que se trata de ternura, dulzura y un amor honesto que te define sin saber de qué se trata, sin conocer aun lo que es el amor, a pesar que lo sientas en tu mami, en sus brazos, acaricias y sus pechos, en sus palabras, sonrisas y afectos; y en mi vista contemplándote a cada rato como si se tratara de una obra de arte tallada por mí, intentando buscarte con palabras y vistas para que entiendas que estoy aquí para ti, a la disposición de mi hijo, de todo lo que puedas ofrecer mediante lo poco que logras mover, decir e incluso lloriquear. Ya te vamos conociendo, precioso y sabemos que comes muy bien, que te gusta hacer el popo de un tamaño importante y que gozas del descanso. Aquello final es importante, porque cuando la vida avance tendremos poco de lo último; sin embargo, estamos lejos, muy lejos de esos sucesos, y mientras tanto, goza la vida que se abre en ti, de esos ratitos de ser un infante, un bebito prodigioso y amado, cerca de las personas que te adoran y aprenden también de ti, yo, en especial, porque desconozco absolutamente todo lo que ocurre y aprendo para ser mejor y por ende, acaparar tus necesidades y tus hechos momentáneos donde vas a triunfar en amor, improvisaciones, sonrisitas breves y afectos de manitos tan suaves como algodones. Yo estoy seguro que iremos yendo a la par, mi amor, y ambos seremos nexos de nosotros mismos con aficiones, pasatiempos, gustos, atracciones y todo de lo montón que se nos avecina; tal vez, por eso, no tengo apuro, y también, Santino, disfruto de lo bebito que eres, para ir viéndote crecer, sintiéndote cada vez más grande, sea centímetros, o gramitos, y asegurando que poco a poco vas abriendo los ojos, dejando un nuevo cabello a flote, otras risas, más afectos, mucho alimento y demás, porque la vida, precioso, es un crecimiento, (alguna vez todos fuimos como tú) y aunque desconocemos como lo fuimos, tenemos esa idea romántica que fuimos lindos (algunos no); pero tú, Santino, eres especial, eres distinto y único, y no quiero que nadie te compare con nadie, porque tu nombre es único, no hay nadie en el país con ese nombre, y lo adoro, aprecio, porque, ¿te cuento un secreto? Mi ego y mi amor por ti quieren que seas como yo, así de único y especial; entonces, precioso, llevas el nombre de alguien perfecto que no tiene nada y puedes sobresalir en soberbia y a la vez humildad a sabiendas que eres Santino Barreto, el dios de la humanidad, y el más amado del mundo.

Nos vemos al rato, corazón, cuida a tu mami, está cansada; pero te adora tanto que te cuida, y tú aporta y a veces déjala dormir un poco. Bueno, hasta donde se pueda, porque igualmente, ella y yo, estaremos atentos y para todo, contigo. Solo tus padres y contigo somos el mundo, mi amor.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tres meses

Feliz 3 meses, Santino

Moquillos del mal