Santino, llegaste.
- Dicen que parte del amor es el arte de lo imprevisto, y así, Santino lo tenía previsto en una de sus primeras travesuras de infante. Era muy temprano cuando nos asomamos a la clínica por una situación controvertida durante la madrugada, Santino no quería moverse, reposaba o se hacia el desentendido para generar preocupaciones o alarmar a los misterios próximos a su llegada; sin embargo, existe la opción acertada que pugna por una rebeldía, por unas ganas de querer, de una vez, conocer el mundo que tanto imagina al ritmo de las palabras que le cuenta en verso su padre. Debido a ello, estacionados en el asiento de la clínica, a la espera del llamado de la doctora, con más carisma que antes, ninguno de los dos, ni ella o yo, pensábamos en algo que podría suceder, de repente, por desconocimiento o tal vez, porque había una fecha planteada, un domingo de seis a las seis; no obstante, aquella fecha quedaría para siempre en la mente de quien en años contará la anécdota del inicio de ...