A 06 días de vernos.
- Hola Santino, te cuento que faltan seis día para que puedas ver la luz de este planeta, el cual, no puedo describir sin hondar en un sinfín de contextos porque no anhelo exasperar tu psiquis desde temprano debido a que mi función, (es un término bastante oficinista) es que seas fácilmente feliz. Tal cual, precioso, sencillamente feliz, porque muchas personas no lo son y al no lograrlo han arruinado al planeta; pero, por suerte, nosotros no somos de esa clase, y no creo que se trata de fortuna, sino de cultura. Razón por la cual, te aseguro que vas a aprender mucho de mí, porque la experiencia de los años y el montón de conatos que he vivido te harán ver el mundo de un modo simpático.
Lejos de matices meramente filosóficos, te cuento que
no estoy nervioso, ni ansioso ni nada de lo que cualquier otro mortal, hombre y
padre podría estarlo; lo que pasa es que soy un tipo con temperamento, no una
nenita como ando diciendo de modo gracioso, esto es porque tengo el don (por así
decirlo) de manejar mis emociones, pues, te cuento que tengo un consolidado
pundonor amalgamado a un fuerte régimen de optimismo para saber que todo irá
bien; entonces, precioso, estoy seguro que el domingo verás la luz con
normalidad; aunque dicha normalidad no sea como tal, y sea realmente una magia
luminosa que nos hará volar y ser felices. Esto debido a tu presencia, que es el
caudal que eres desde ya porque nos alegras la vida desde antes, -más que demasiado,
diría yo-, porque me llenas el alma y el corazón con tu existencia como si el
hecho de poder tenerte fuera un obsequio el cielo, un cielo donde no habitan
dioses, solo estrellas, galaxias y mundos, los cuales vas a ir conociendo y
siento como si tales entes me dieran a ti como regalo, entonces, ¿eres una
estrella, un planeta o una galaxia? Puede ser que lo seas todo junto, ¿y sabes
lo increíblemente infinitos que son? Algún día vas a conocerlo y entender que tanto
amor existe de mí hacia ti. Y si, no estoy nervioso ni ansioso, y aunque para
la sabiduría popular sea algo de un tipo como roca, tú debes entender que esto
es una virtud porque estar nervioso o ansioso te vuelve algo lerdo o tonto y
empiezas actuar de formas imprevistas; yo, sin embargo, puedo manejar
situaciones, contengo mi frenesí y lo convierto en poder. Y ese poder me trae a
ti para poder cargarte con calma y a los ojos decirte cuanto puedo amarte, o
tal vez, sencillamente en el abrazo, ¿de eso se trata, no? De que cada persona
tiene un modo de expresarse, hijo. Y estoy seguro que ambos hallaremos la forma
de amarnos tal cual somos y aceptarnos, por supuesto, aunque en tales sucesos,
viviremos un montón de hechos divertidos. Me gusta pensar en ello, es el único futuro
que me gusta, la diversión asegurada contigo, el aprendizaje, la vida misma
reflejada en nosotros y los caminos locuaces que nos esperan porque seremos fácilmente
felices, hijo.
Repito, fácilmente felices y esto no implica volvernos
cavernícolas, solo pasarla bien, porque al fin y al cabo, la vida es un ratito,
y en ratitos vas creciendo, volviéndote grande, apuesto y un hombre de verdad,
del cual voy a estar orgulloso; aunque, corazón, paso a paso, eh; antes serás
un bebito y yo voy a cuidarte, protegerte y amarte por siempre debido a que
solo una vez mi hijo tendrá un mes, dos meses y hasta un año, los cuales vamos
a celebrar, y todos los años demás, y todo lo que hagas, incluso una risa,
todo, absolutamente todo, vamos a celebrar, porque tú eres una fiesta y tú
presencia es el contexto más bello del mundo, debes aceptarlo y comprenderlo,
tu llegada es lo mejor que ha existido y yo escribiré hechos que viviremos en
mis tiempos de ocio, porque, como empiezas a saberlo, me gusta escribir.
Santino, te esperamos enamorados, por mi parte,
tranquilo y con la mente clara que voy a convertirme en el mejor padre del
mundo y el universo, y la única persona que dará razón de ello, serás tú.
Me gusta escribirte, puede que cuando entres a la
escuela, aprendas a leer tal cual yo, y podamos intercambiar libros, ideas,
nociones, pensamientos y todo lo demás porque no podemos encerrarnos en hechos,
debemos tener curiosidad e imaginación, motivo por el cual, hijo mío, tú serás un
gran pensador; aparte de galán, fachero y alguien alegre con positivismo por el
mundo.
Te amo, precioso, conversamos al rato, debo realizar
mis trabajos, estudios y lo que me apasiona; sin embargo, el tiempo resta cada
momento y poco a poco estaremos abrazados sin nunca despegarnos.
Buena mañana, todavía en el vientre.

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