Para tu madre, Santino

Decir que es la mejor madre es quedarnos cortos, precioso. Pues, ella te protege y tú te acoplas a su anatomía para descansar destinado a quedarte sobre su pecho por largos tiempos eternos. Ella es idónea para tal ocasión, la de ser tu madre; aunque seamos francos, lo de perfecta suena mejor debido a que cubre las facultades y virtudes para ser la mami que cualquier persona requiere, y tú Santino querido, eres el elegido, honrado y escogido, por eso, ambos debemos de amarla siempre.

No pretendo describir su bondad, a veces solo quiero verla manifestarse como un aura natural hacia ti, precioso, y al tiempo que demuestra cuanto te ama, yo me enamoro inevitablemente de ella como un ritmo sinigual y a la vez coherente a los hechos, es decir; la amo mientras te ama y nos amamos al son del amor que te sentimos. Alucinante, ¿No? como podemos amarnos tanto.

Es una dicha, Santino porque no siempre tocan amores de tal linda magnitud, ya que la vida y el mundo es raro; pero nosotros somos justos privilegiados de esta maravilla llamada familia. Por tal razón, la apreciamos, adoramos y por ende continuamos siendo como somos, explorando evoluciones y mejoras para que mantengamos el ritmo del amor que nos sentimos. La familia, hijo, es lo más importante que existe.

Tu madre es alguien increíble, eres dichoso de tenerla, y yo a ella, y a la vez, nosotros a ti. ¿Comprendes, precioso? Lo que tenemos es increíble como divino, por eso, se debe cuidar y apreciar; tendremos siempre la magia para amarnos y a la vez el poder para respetarnos. Hay que ser dignos de este mundo que hemos creado para nosotros tres y gozar de los momentos de luces que se viven al son de tu crecimiento, del amor que te ofrecemos y de los causales que son las noches contigo y los amaneceres a tu lado.

Yo la amo tanto como tú, Santino y este amor debe durar el resto de la eternidad, y algo más.




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