El blanco del gris

Santino, ¿Qué noche, no? Preocupando a la gente a tu alrededor con los misterios de tus movimientos y las alegorías a tu manifestación de expresiones nos hicieron prestar las requeridas atenciones a los hechos, una variedad de los mismos, que podrían estar ocurriéndote. No lo sabemos, Santino, no podemos leerte la mente como Superman o adentrarnos en ti como en Matrix para conocer lo que sientes, solamente evocamos los pocos saberes (y es algo que estoy usando de modo sencillo, porque ya tenemos algunos otros que acreditarnos) para conocer lo que transcurre en ti.

Bueno, a mi entender, quien soy el más ignorante del tema (véase tema como una forma de decir panorama hermoso del momento) reconozco tus facciones cuando sientes incomodidades o pretensiones de algo, sea la mamadera o el cambio del pañal con torta, al menos podría defenderme si me dejaran contigo un día entero. (Aunque; pensándolo, querido hijo) sería una hazaña titánica porque yo estoy ubicado en el mundo del arte, la historia, el fútbol, la literatura y hasta podría hablar algo de astronomía o religión; pero cuando se trata de calmar tu llanto o de encontrar la razón de tu molestia, me sorprende e entristece no ser capaz de lograrlo, y es algo totalmente normal, precioso, quiero que lo entiendas porque estoy aprendiendo, es decir; nadie nace sabiendo, tú no has nacido sabiendo expresar lo que te molesta o incomoda, y yo no estoy (capacitado) para albergar los conocimientos para detener tus inconformidades; sin embargo, ambos nos estamos entendiendo en métodos que usamos para contrarrestar lo que transcurre y así poder estar calmados y a veces hasta estirando sonrisas. ¿Lo ves, amor? Antes no podía cambiarte el pañal, y lo he logrado, ni siquiera me parece asquerosa tu caca. También puedo cargarte y hacerte eructar como un disfrute a tu cena (los árabes eructan para darles gracias al anfitrión por la comida) y tales otros interines que los cuales soy capaz de realizar por ser alguien mejor (por ti, obviamente) y para apoyar a tu madre, quien verdaderamente se lleva todos los créditos porque ella realiza prácticamente casi el cien por ciento de todo lo que tienes al punto de estar cansada y todavía así no dejar de amarte, porque amarte es cuidarte, alimentarte, protegerte y acostarte en paz. No es algo por lo que te pagan, hijo, es devoción, y antes hablaba del valor de las cosas, y esta es una de mis favoritas. Y yo, tanto como ella, estamos seguros que hacemos lo que hacemos para amarte, porque de eso (sencillamente) se trata que vinieras al mundo.

No, Santino, no pienses que nos molestas, lo hacemos porque estamos enamorados de ti, somos tu padres, es nuestra maravillosa labor la de introducirnos en ti día tras día, conociéndote y conociéndonos para que podamos ser más productivos y vivaces a la hora de intentar solucionar los problemas totalmente naturales, llamase fisiológicos que tiene un bebito tan hermoso como tú. Pues, más adelante vendrán otro conato de situaciones e igual estaremos para ti con la misma atención y los pormenores requeridos para el goce (porque siempre te lo digo, precioso, se trata del goce). Si nos amargáramos cada vez que debemos limpiarte el trasero, desconocer tu llanto, cargarte una y cien veces, entonces no tendríamos la etiqueta de buenos padres, y créeme –dejándome presumir- porque a veces se debe presumir, nosotros somos muy buenos padres; yo un tanto menos que tu madre; pero en conjunto desarrollamos actividades que nos complementan y nos envuelven en una unidad en pro, absolutamente en pro, y en beneficio de ti, precioso. Entonces, no te voy a exigir a que te sientas orgulloso, solo siéntete amado, porque hay un montón de niños ausentes en padres, y tú tienes a un dúo que afrontaría el mundo por ti. Yo sé que lo valoras, y también que nos amas, que nos reconoces y nos sientes, a tales puntos o momentos que todo es absolutamente bello y mágico porque simplemente se me olvida el mundial, la vida, los estudios, la escritura y yo mismo por querer estar cerca de ti.

Y, te confieso, que es grato reconocerlo.

Te amamos y te cuidamos, haz el popo mil veces, lloriquea, gusanea, salta, brinca o realiza gestos, que nosotros tendremos siempre las soluciones para calmarte, verte sonreír y hacer que tengas una infancia maravillosa.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tres meses

Feliz 3 meses, Santino

Moquillos del mal