- Hola bebé, te cuento que estamos a casi una semana
de conocernos; aunque el término sea solamente políticamente correcto, ya entenderás
a lo que me refiero, pues lo que verdaderamente importa, y ambos lo sabemos, es
que nos conocemos de hace nueve meses sintiendo una cierta tonalidad de
emociones y sensaciones que se han convirtiendo en un vaivén, quiero decir que
no hemos estado pacíficos a la hora de sentir debido al caudal de las situaciones
vertiginosas que han creado maremotos de efervescente pasión. Digo esto porque
no se puede ser padre sin estar viviendo mares de emoción o no se puede vivir
esta experiencia, la de ser padre, legítimamente, sin estar un tanto en las
nubes y otro anclado en la tierra, lo que pasa, Santino, es que la vida es un huracán
de sensaciones y tú, de pronto, los haz multiplicado a una potencia abismal. Te
lo agradezco, seguro preguntas el motivo, es sencillo, yo quería esto. Quería tener
estas novedosas sensaciones altamente emocionantes para, no solo sentirme vivo,
sino estar acorde a lo que el ser interior requiere, es decir; en prácticas
frases, tenerte es fantástico, tanto que parece una ilusión y a la vez tanto
que me atrapa a la realidad y glorifica cada instante que sabemos (tú madre y
yo) de tu existencia porque hemos pasado alguna que otra situación en los
centros médicos que poco a poco ire contando a lo largo de este Blog que inicia
hoy.
Quiero que sepas eres bienvenido desde el momento en
que supimos que nacerías y no ha pasado un ratito en que no sepamos que el
destino es contigo. Aquí, hijo, nunca hubo un porque, solo existieron emociones
y sensaciones que los regalaste, y que seguramente irán ocurriendo, porque tu
vida y tu cotidianidad próxima, son la verdadera razón de mucho de lo que hemos
venido realizando a lo largo del tiempo. Eres, no solo importante y especial,
sino un motor y una gloriosa razón para ser felices. Pues, te invito, otra vez,
a aparecer el domingo seis de noviembre, a tres días del santo de tu padre, a
hacernos más felices de lo que ya somos, y desde entonces, vivamos los tres,
(por ahora) todo lo que nos indica este nuevo camino que estoy seguro vendrá con
proezas, aventuras, fantasías, locuras, diversiones, aprendizaje y todo,
absolutamente todo lo demás que iremos gozando porque la vida, te lo digo de
una vez, se disfruta.
Y contigo, se disfruta al infinito.
Te amo, hijo. Ya estamos pronto juntos.
Comentarios
Publicar un comentario